DUDAS QUE NOS ASALTAN CUANDO COMPRAMOS PRODUCTOS ECOLÓGICOS

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Como consumidores responsables ya sabemos las bondades de comer en ecológico pero, a veces, nos asaltan dudas.

En este post hablamos de las controversias que nos encontramos a la hora de hacer nuestra compra ecológica y de cómo tomar la mejor decisión. 

DUDA 1

¿Qué elegir? Producto ecológico o de proximidad

Ésta es una de las grandes dudas que a menudo nos asalta. Está claro que lo mejor es producto ecológico y de proximidad, pero muchas veces nos vemos en la disyuntiva de que el producto ecológico vine de muy lejos, y no sabemos que es peor, si comprarlo sabiendo la huella de carbono que deja, o comprar el producto de proximidad, a pesar de que lleve químicos.  

Valoremos algunos aspectos para resolver dudas:

a – La importáncia de la economía local y la soberanía alimentaria

En primer lugar, diremos que los productos de proximidad, también conocidos por Km0, son aquellos que provienen de una distáncia no mayor a los 100 km a la redonda de donde te los están vendiendo. 

Esto significa que el dinero que inviertas en ellos, repercute directamente al productor, en lugar de a distribuidores y comercializadores que sacan mayor tajada del proceso.

Uno de los grandes problemas que tiene la agricultura es que los que ganan dinero no son los que se matan en cultivar verduras y frutas, con todo el tiempo y esfuerzo que ello supone, sinó los que las distribuyen y venden.

Por otro lado si estamos hablando que en el futuro, para ser sostenibles deberíamos volver a la soberania alimentaria, comprar proximidad, puede hacer reactivar la agricultura local de pequeña escala, la cual reactiva, a su vez, variedades autóctonas y pone tierras abandonadas a trabajar.

Si se percibe como una alternativa de vida, habrá más agricultores que hagan el cambio de una producción convencional a una ecológica, o incluso, que arranquen nuevos proyectos, como muchas veces pasa, de gente que se cansa de vivir en la ciudad. 

b – Tiempos de maduración y actividad vital de los alimentos 


Uno de los mayores placeres de la vida es comerse la fruta y la verdura recién salida cosechada. ¿O No? 

Y no es sólo un placer, sino mucho mejor para tu salud.

Que la fruta esté en su punto óptimo de maduración y que la comas poco después de haberla recolectado te garantiza un mayor sabor y un mayor valor nutricional. 

Significa que azúcares y nutrientes llegan al momento óptimo para ser comidos y que el alimento todavía tiene vida dentro.

En cambio si vienen de lejos, no sabes el tiempo que habrá pasado en una cámara, con la consiguiente pérdida de nutrientes. 

Te has preguntado alguna vez porqué se pueden comer manzanas en Febrero si se recolectan en otoño? 

La respuesta todos la sabemos, porqué maduran en cámaras, pero ¿que pasas en esas cámaras?

La ultima generación de éstas camaras se llama Cámaras de Atmósfera Controlada Dinámica y en ellas, la fruta puede aguantar hasta 6 meses en el mismo estado de maduracíón que cuando se recolecta del arbol.

¿Como?  Pues a bajas temperaturas, mucha humedad, poco oxígeno y mucho Co2. Con esta fórmula, la fruta mantiene su aspecto de recién cogida del árbol pero su proceso de maduración queda suspendido en el tiempo. Luego, una vez en casa, son aquellas típicas manzanas que se ven mafnificas por dentro, pero al morderlas están pasadas.

Un tip que te damos, para que lo investigues en tu zona, es que muchas veces, los pequeños agricultores locales suelen utilizar métodos orgánicos, pero no llegan a certificarse como ecológicos por el gasto que ello les  supone. Te aconsejamos que visites algún mercado semanal de granjeros y hables con ellos para saber qué métodos utilizan. 

c – No se puede comer de todo, todo el año y en todas partes.

Nos hemos acostumbrado a tener pepinos todo el año, naranjas todo el año y si me apuras hasta cerezas en invierno, en algún supermercado “Gourmet” 

No puede ser. Hay que desacostumbrarse a esto. Consumir productos fuera de temporada, implica transporte y altas emisiones de Co2. 

La distancia promedio que recorre un producto desde que se recolecta hasta tu plato, hoy en día es de 5.000 km, sobretodo en los envasados, como los espárragos que vienen de China y están a un tercio del precio del que se cultiva aquí, o las legumbres que vienen de Sudamérica. Pero también en fruta fresca, como las naranjas que vienen de Sudáfrica cuando todavía aquí no ha empezado la temporada.  Por no decir las exóticas, como mangos, o aguacates. 

La globalización ha disparado la ida y venida de productos y las estaciones se han desdibujado. Ya es posible encontrar de todo en cualquier parte en cualquier época, pero esto supone contaminación, cambio climático, calentamiento global, sequías, desastres naturales y muy pronto, migraciones masivas.

A ver cómo lo vamos a hacer cuando la población de los trópicos no pueda respirar del calor extremo. 

DUDA 2

¿Pero, seguro que no lleva pesticidas? 

Uno de los principales beneficios de comer productos orgánicos o ecológicos es la reducción de los niveles de pesticidas. Sin embargo, a pesar de todo, las producciones orgánicas muchas veces también se ven obligadas a usarlos para combatir plagas, aunque son de natrualezas diferentes y no se usan de la misma manera.

¿Que diferencia hay entre unos y otros? 

La diferencia principal es que en la producción orgánica usan solo plaguicidas de origen natural, es decir no usan fitosanitarios químicos, pero eso no significa que haya algunos que no sigan siendo de alto riesgo para el ecosistema.

No es oro todo lo que reluce.  

Entre los plaguicidas permitidos, más conocidos, esta el cobre, que se usa como fungicida la mayoría de las veces y es especialmente usado en los viñedos.  Pero existen varias alarmas a su alrededor a pesar de su permisibilidad.

Dado que es un metal pesado, la toxicidad que puede derivar de su uso puede llegar a ser muy alta si no se trata con mucho cuidado.

Hay zonas en las que por tener un historial de uso, la dosis de 6 kg por hectárea al año, permitida hoy, puede ya llegar a ser demasiado alta y los daños en cuanto a organismos terrestres, aves y deterioro del suelo se refiere, pueden ser irreversibles. 

Ahora bien, su uso es más limitado y solo se justifica cuando el desastre es inminente, nunca como preventivos o por curarse en salud. Antes de llegar a la utilización del cobre, por ejemplo,  se utilizan prácticas de labranza basadas en la rotación de cultivos, elección de variedades autóctonas, más resistentes a las plagas locales y a la protección de enemigos naturales, es decir la introducción de insectos que combaten las plagas de forma natural.

DUDA 3

¿Es justo pagar más por un alimento ecológico ? 

Esta duda puede empezar a resolverse sola si en lugar de preguntarnos porqué son tan caros los alimentos ecológicos, nos preguntamos, porqué los alimentos convencionales son tan baratos.

Aquí van algunas de las razones que encarecen el producto ecológico:

De entrada y volviendo al tema de los pesticidas y fertilizantes, diremos que en la agricultura ecológica su menor uso provoca una menor producción, calculada entre un 25% y un 30% menos, a la vez que un mayor uso de mano de obra, dado su mayor necesidad de cuidado.

Por otro lado, la obtención de la certificación ecológica que emiten los diferentes consejos reguladores de cada región es cara y eso también se repercute en el precio final. 

En cuanto a las ganaderías, por ejemplo  los alimentos orgánicos para animales pueden costar el doble y si a eso le añadimos que las granjas orgánicas tienden a ser más pequeñas que las convencionales, significa que los costos fijos y los gastos generales deben distribuirse entre volúmenes de producto más pequeños y con muchas menos subvenciones del gobierno. 

DUDA 4

¿Puedo comprar ecológico sin arruinarme?

Claro que se puede! Hay mucha gente que lo practicamos pero para ello, a su vez, debes cambiar tus hábitos de compra y tomarte tu alimentación con más respeto, más interés y más amor.

Te llevará más tiempo al principio encontrar todo lo que quieres en ecológico y a buen precio pero una vez encuentres tus canales, te conectarás mucho más con el entorno en el que vives porqué sabrás de donde viene tu alimento y porqué es ese y no otro en cada temporada.

Aquí te dejamos algunos consejos:

No compres todo lo que ponga Bio, orgánico no siempre es igual a saludable 

Hacer que la comida común suene saludable es una estrategia de marketing en la industria alimentaria. Ten cuidado con esto, vale la pena leer las etiquetas de los alimentos cuidadosamente, porque pueden llevar un alimento ecológico y cuatro que no.

Compra en los mercados de agricultores. 

En muchas ciudades, así como en pequeños pueblos, se celebra un mercado semanal de agricultores, en el que los agricultores locales venden sus productos en un mercado callejero al aire libre, a menudo con mejores precios que en las tiendas de comestibles. 

Únete a una cooperativa de alimentos o grupo de consumo

Estas cooperativas son grupos de personas o famílias que se unen para comprar productos a granel, directamente de una granja o productor local. Normalmente indentifican a uno de cada sector, fruta y verdurar, lácteos, carnes, pan, etc… y les compran semanalmente de forma ditecta. Es la combinación perfecta de ecológico y proximidad. De esta manera te aseguras de conocer al productor y evitar intermediarios, con la consiguiente ventaja en precios e índice de confianza. . 

Compra producto de temporada 

Las frutas y verduras son más baratas y frescas cuando están en temporada. Averigua cuándo se entregan los productos en tu mercado para que compres los alimentos más frescos posibles. 

No compres con prisa

Compara  los precios de los productos orgánicos en el supermercado, en el  pequeño comercio, en el mercado de los agricultores y en tu cooperativa y te darás cuenta de que los precios varían bastante. Elige lo mejor en cada momento.

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