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10 MOTIVOS PARA EMPEZAR TU PROPIA HUERTA

¿Alguna vez te has preguntado si vale la pena cultivar tus propias verduras? 
Aquí te explicamos algunos beneficios de hacerlo

No hay nada más delicioso que morder un tomate maduro acabado de recoger de su mata. En el momento de arrancarlo, todos tus sentidos se activan:  la vista, por su color rojo vibrante: el tacto, por su temperatura templada y el oído, olfato y gusto, por su chasquido, cuando tus dientes se hunden en él y estallan en tu boca el aroma y el sabor.

Aunque parezca un tanto poético, es la pura realidad.

De verdad, solo se entiende cuando se prueba. Estamos tan acostumbrados a los tomates de súper que se nos ha olvidado esta sensación.

Hubo un tiempo en que no me detenía a pensar en estas cosas, solo iba compraba, comía y repetía el círculo, pero eso cambió hace unos meses, cuando empecé a darme cuenta de lo llena que estaba de plástico mi basura, y a fijarme de donde venía todo lo que compraba.  

Entonces descubrí que compraba naranjas de Sudáfrica, espárragos de China o plátanos de Sudamérica, entre tantos otros productos que vienen de la otra punta del planeta.

La pregunta que me vino a la mente fue: ¿Por qué estos alimentos vienen de tan lejos si en España se cultivan todos?  La verdad empezar a preguntarme cosas me creó una gran desconfianza en toda la cadena alimentaria. Me pregunté qué más no sabía y empecé a investigar. 

Además de corroborar lo que ya sabía sobre productos químicos y maduraciones en cámara, topé con  dos conceptos muy interesantes que podía intentar desde ya: la soberanía alimentaria, hacienda una dieta basada en vegetales sinó quieres criar animales, clar, puedes planteartelo y la economía circular, que se consigue haciendo compost con tus restos orgánicos y abonar tus cultivos con él

Uf! Cuantas cosas!! No profundizaremos en todos estos temas en este post pero es un buen comienzo conocer los 10 motivos principales para cultivar vuestra propia comida. 

Las 10 principales razones para empezar

Con todo lo que estaba descubriendo no me podía quedar de brazos cruzados. Empecé a fijarme en las hortalizas que más compraba y me pregunté si podía cultivarlas por mi misma. 

Como tengo la suerte de tener un poco de terreno en casa en ese momento planté muchos cultivos básicos de verano para empezar a experimentar.  

También empecé a hacer compras en granjas locales, mercados de abastos y ferias cercanas,  de los productos que yo no puedo producir, o que no se me dan.

Lleva más tiempo si, pero es muy enriquecedor y te hace tomar mayor conciencia de lo que comes y por extensión de donde vives.

No cultivo de todo cada año, al final no es tan fácil, y requiere tiempo, pero la experiencia me ha hecho entablar relaciones con productores cercanos muy profesionales que me surten de todo y que me han enseñado  a reconocer lo que es de temporada y lo que no, ha sido volver a las raíces.

Bueno, que me voy por las ramas, aquí van los 10 motivos:

1. Las verduras de cosecha propia saben mejor:

La mayoría de frutas y verduras que se venden en las tiendas de comestibles están adaptadas para la agricultura comercial.  Si te fijas en todos los supermercados o pequeñas tiendas hay siempre las mismas variedades.

Incluso si compras semillas, de esas que venden en l

A través de la selección y la reproducción de rasgos específicos, estas cepas se desarrollan para producir más por planta, estar listas para cosecharse de una sola vez, tener una mayor vida útil, ser de tamaño y forma uniformes, enviarse sin magulladuras, y a menudo terminan de madurar en camiones durante el envío. 

En las verduras frescas los sabores  brillan y, a no ser que seas mu amante de salsas o vinagretas, realmente para disfrutar comiendolas no necesitas añadirles nada. De igual manera a las frutas no les hace falta que les añadas azúcar si haces batidos o incluso mermeladas. 

2. Las variedades autóctonas de desarrollan mejor. 

Cultivar a partir de transplantes de calidad de tu vivero local o de semillas de algún vecino o algún productor cercano te permite descubrir variedades autóctonas que ofrecen mejores sabores y texturas. 

Cuando cultivas variedades que se adapten a tu área de crecimiento puedes evitar plagas, exceso de agua y conseguir maduraciones en menor tiempo.

3. Tengo control sobre el manejo de plagas

Sin lugar a dudas, tu controlas el entorno de crecimiento de tus verduras sin necesidad de  químicos. Si tienes problemas con enfermedades o plagas, normalmente hay un remedio orgánico para resolverlos. En el peor de los casos, si tienes que usarlos simplemente se atribuye a ese cultivo o en su lugar se arranca la planta y se sustituye por otra cosa, aprovechando ese espacio de tierra cultivable.

Algunas de las opciones más sorprendentes para combatir plagas es comprar insectos para que se coman los insectos parásitos. 

Por ejemplo se compran mariquitas para que se coman el pulgón que suele atacar a los cítricos, habías oído nada más bonito!

4. Reduzco el riesgo de contaminación del alimento

Cultivar y cosechar tus alimentos te asegura saber de dónde vino tu comida y el momento en que ha sido recogida. Si el alimento va de la tierra al plato reduces el riesgo de contaminación que sufren los alimentos convencionales cuando van de camino a tu casa.  No hay necesidad de preocuparse por infecciones en los alimentos cuando cultivas tus propias verduras, aunque una vez en tu cocina, una buena manipulación y tratamiento de frío son siempre indispensables 

5. Aprendo sobre el producto de temporada y como conservarlo

Cuidar tu huerto y cultivar tus propios alimentos te enseña a cosechar los productos de cada estación y a cosecharlos cuando los sabores y los nutrientes están en su punto idóneo. 

Cuando se tiene mucho producto que agotar, se tiende a comer más de eso y a pensar en formas creativas de prepararlos para que nada se desperdicie.

Aprender a hacer conservas es algo que deberás hacer, por otro lado la necesidad de tener que envasarlos, hará que reúses todos esos botes de cristal con los que no sabías que hacer. 

6. Cultivando, me pongo en forma al aire libre:

El hecho de cultivar, hacer crecer la planta y cosecharla,  te hace salir al aire libre y al sol con regularidad. Hay muchos movimientos diferentes en la jardinería que requieren fuerza o estiramiento. Cavar, plantar, desherbar y otras tareas repetitivas son excelentes formas de ejercicio de bajo impacto. 

¿Sabías que 45 minutos de jardinería queman la misma cantidad de calorías que correr 2,5kms en 15 minutos? La actividad física regular puede ayudarte a sentirte mejor y a mejorar tu bienestar porque alivias el estrés, aumentas tu energía y liberas tensiones

7. Mi huerto puede ser circular y colaborativo:

Los residuos orgánicos son el segundo componente más importante de los vertederos del mundo y la mayor fuente de emisiones de metano. 

El desperdicio de comida es otro de nuestros  grandes problemas, se estima que tiramos unos 10 kg de comida por persona al mes 

Cuando empiezas a cultivar, el esfuerzo que ello te supone, hace que lo veas todo de otra manera. De repente  valoras más lo que cuestan los alimentos y terminas haciendo todo lo posible para comer, conservar o aprovechar de alguna manera toda la comida que cosechas.  

Cualquier desecho o recorte que no consumes puede ser  alimento para tus gallinas o simplemente lo puedes devolver a la tierra si lo añades al contenedor de compost – Es obligatorio hacer tu propio compostaje cuando tienes un huerto –  Hay algo más circular? 

Y en caso de que tengas vecinos o amigos que les guste la idea, te pueden venir a ayudar en momentos de trabajo duro, como a preparar la tierra a cosechar o regar, que es una tarea diaria en los meses de más calor que no siempre apetece hacerla. Luego te repartes el producto y establecer relaciones más solidadas con personas cercanas

9. Puedo llegar a la seguridad alimentaria:

La Organización Mundial de la Salud afirma que la seguridad alimentaria se logra cuando todas las personas tienen acceso en todo momento a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para mantener una vida sana y activa».

El cultivo de tu propia huerta contribuye a tu seguridad alimentaria porque te proporciona  acceso directo a alimentos que pueden ser cosechados y preparados para alimentar diariamente a nosotros mismos y a nuestras familias. 

Contra más puedas tener mejor que mejor, verás la gasolina que te ahorras sin tener que ir tanto al súper. 

10. Cultivar tu alimento te hace dueño de tu vida.

Plantar una semilla, verla brotar y crecer para producir alimentos para ti y tu familia es uno de los sentimientos más gratificantes. 

Claro, muchos de nosotros trabajamos duro para ganarnos la vida, pero estamos desconectados de lo más elemental, del origen de los alimentos, de la magia de la naturaleza. 

Durante 6 meses de lactancia exclusiva con mis hijos me maravillaba de cómo podían crecer tanto solo bebiendo de mi leche. 

Pues la agricultura es igual. Pero lo triste es que no le damos la importancia que tiene. 

Me encanta el sentimiento de orgullo cuando miro una comida que preparé con vegetales de mi huerto. . Me deleito en la sensación de logro mientras abastezco nuestra bodega con patatas, cebollas, ajo y otros cultivos de almacenamiento y productos envasados al vacío en botes de cristal para pasar el invierno.

Cómo empezar a trabajar en tu huerto

No necesitas mucha tierra o experiencia en huertos para empezar a cultivar tus propios alimentos. Puedes empezar con poco e ir introduciendo nuevas verduras a medida que te vayas sintiendo más cómodo. Es buena idea expandir un poco cada año y experimentar con nuevas variedades.

Tu porche, tu balcón o tu ventana pueden ser un buen comienzo, si tienes jardín o patio ya ni te cuento y si quieres hacerlo a conciencia, hasta puedes alquilar algún pedacito de tierra cerca de tu casa o en las conurbaciones urbanas, en alguno de los llamados bancos de tierras

Los huertos no tienen que ser grandes para ser beneficiosos. Elije una pequeña zona que reciba al menos seis horas de luz solar cada día y que tenga acceso a agua. Prepara la tierra,  hazte con un calendario de siembras  para saber qué plantar en cada momento y manos a la obra!

Rápidamente obtendrás conocimientos, aprenderás a cuidar tus plantas y te verás recompensado con alimentos de gran sabor. 

Si vives en una zona que hace imposible la jardinería en el exterior, o si estás físicamente limitado, considera la posibilidad de cultivar un jardín interior. Hay muchas hortalizas  que pueden crecer en el interior bajo la iluminación adecuada o incluso cerca de una ventana soleada. 

Si definitivamente no tienes espacio en casa, un huerto comunitario puede ser otra opción, los huertos urbanos en las azoteas de los edificios estan al orden del día, así que, ¿porque no plantearlo en la próxima reunión de vecinos?  

Como puedes ver, las recompensas por el esfuerzo de cultivar tu propia comida son impresionantes. 

Entonces, ¿qué estás esperando?

¡Empieza hoy a plantar tu huerto ecológico y disfruta de la tierra en primera persona!

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