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20 PASOS HACIA UNA ALIMENTACIÓN RESPONSABLE

Nos gusta pensar que cada paso que damos hacia una alimentación más responsable, se traduce en beneficios para nuestra salud y la del planeta.  No tenemos un planeta B, por eso la labor de divulgación y de educación para generar un cambio es muy necesaria. Solemos preocuparnos mucho por el planeta que dejamos a nuestros hijos, pero también hay que pensar en los hijos que dejamos al planeta.  

El cambio empieza por uno mismo, tenemos información de sobra para comenzar. 

Nosotros nos hemos puesto en marcha y queremos compartirte alguna de los patrones de comportamiento que vamos aplicando a nuestro día a día. Es algo que tienes que ir introduciendo en tu vida, el ritmo lo marcas tú, pero no se vale hacerlo una vez, se trata de cambiar la forma de llegar al alimento. 

1. Infórmate sobre el tema

Sumérgete en blogs, libros, vídeos, revistas, películas. Pregunta a gente de tu alrededor, cada vez hay más personas sensibilizadas con el tema. No te cortes,  es un tema que nos afecta a todos. 

2. Créetelo y quiérelo

No es un cuento, es realidad. Comprando alimentos bajo criterios de sostenibilidad puedes ayudar a cambiar cosas. Busca tiempo para identificarlos y ves poco a poco.  Querer es poder. Cuesta un poco al principio, pero no te decimos que sea fácil, te decimos que valdrá la pena. 

3. Lee la etiqueta de los ingredientes

Infórmate de los ingredientes de lo que ingieres antes de comprarlo, igual que miras las especificaciones técnicas de tu nevera:   verás que dejas de comprar muchos productos y los sustituyes por otros.

4. Tú decides tus necesidades. 

No dejes que te hagan sentir que necesitas cosas de las que puedes prescindir. Compra más calidad y menos cantidad. 

5. Habla de ello

Tampoco es que tengas que evangelizar, pero explica y comparte lo que haces.   Puedes contagiar tu motivación a otros y animarlos a empezar. Cuando explicas  tu experiencia, te reafirmas en lo que haces. Habla también de lo que no te gusta del tema. Nada es perfecto

6. Identifica las tiendas ecológicas de tu alrededor

Búscalas y entra en ellas. Habla con los que te atienden. Se suelen prestar a explicaciones. 

7. Por favor productos locales.

Ayer fui al super y todas las naranjas eran de ¡Sudáfrica! No es que tenga nada contra ellos, pero la huella de carbono es grande. Lo que hice fue comprar mandarinas españolas.  La proximidad es muy importante también, no solo la certificación de producto ecológico. A veces es mejor que vengan de cerca y no estén certificados que al revés. 

8. Frutas exóticas. 

Están deliciosas si, pero otra vez, huella de carbono.  No las compres por costumbre aunque te las puedas permitir.

9. Productos de temporada, ¿ sabes cuales son?

Nos han “des-educado” con la globalización no es que seamos más tontos, pero nos han restado conexión con el entorno. Tenemos siempre  de todo. Hay algunas frutas y verduras, como las cerezas o el melocotón que sabemos que son de verano. Pero y ¿el apio? o las ¿manzanas? ¿Y los tomates? Las frutas y las verduras cambian según la estación. Te recomendamos esta web para que aprendas a reconocerlas. soydetemporada.es

10. Aprender a prescindir de productos de no temporada

Una vez nos familiarizamos con el producto de temporada, prueba a dejar de comprar lo que no toca, ¿te apuntas al reto?

11. Disminuye el consumo de carne. 

La necesidad de alimentar al ganado es la causa principal de la agricultura industrializada, dejar de comer carne, sobretodo la ternera,  ya no es solo un asunto de protección de animales, con ello ayudarás a frenar el cambio climático, este tipo de industria es la segunda más contaminante. 

12. Busca nuevas recetas 

Las nuevas combinaciones de alimentos y formas de comerlos te harán salir de la monotonía. ¿Has probado alguna vez las judías verdes crudas en una ensalada? Propónte comprar  excedentes de fruta a buenos precios durante la temporada y aprende a hacer conservas y a congelar para tener despensa durante el invierno 

13. Planifica tus comidas

De esta manera evitarás comprar de más y que se te pudran cosas en la nevera. Si tienes sobras, aprovéchalas como parte de la receta de tu siguiente comida, haz batidos o cremas con las frutas y verduras demasiado maduras, haz mermelada de tomate o una salsa bolognesa con esos tomates que casi hay que tirar.

14. Deja de comprar verdura envasada en plástico.

¿Qué sentido tiene comprar 5 zanahorias Bio, si van envueltas en dos recipientes? Da igual que sean compostables o biodegradables, fabricarlos tiene igual un precio medioambiental. Analiza si es coherente que todo esté envuelto en plástico pero nos cobren la bolsa a la salida.   

15. Deja de comprar embutido, carnes y pescado envasados

En la misma línea de la fruta, compra en las carnicerías y charcuterías del supermercado, o de la zona  – aún mejor- . Con ello, evitas muchos plásticos y las dichosas bandejas de porexpan. Nos hemos encontrado que incluso comprando al peso , te aplican la bandejita. Diles que NO las quieres, que te lo envuelvan en papel, luego te preguntan:  ¿Porqué, si es más cómodo? y tu respondes…Sí, pero por comodidad nos estamos cargando el planeta!! Suelen sonreír. 

16. Prioriza envases retornables o reutilizables.

Cada año, 500.000 toneladas de plástico abandonados acaban en los mares de la UE y  representan entre el 80% y el 85% de los objetos de la basura marina. No se si alguna vez has visto imágenes de la isla de basura flotante en el Pacífico  ¿Ves ahora la necesidad de actuar?

17. Identifica tiendas a granel.

Es para niveles avanzados de concienciación por lo que requiere algo de esfuerzo al principio,  pero no tiene ningún secreto. Son las que hubo toda la vida y que las grandes superficies eliminaron. Vé y  pide lo que necesitas, evitando así otro gran mal: El desperdicio de comida. Lleva tu propia bolsa reusable, sino no sirve de nada.

18. Intégrate en  un grupo de consumo  

Un grupo de consumo es un grupo de personas con gran conciencia ambiental,  que además busca mejorar la calidad de su alimentación. Son personas que se organizan y participan activamente en la labor de recibir  y distribuir entre ellos, esos productos frescos y de temporada que se cultivan en la más inmediata proximidad. Integrarte en un grupo de este tipo requiere un poco de esfuerzo al principio, pero merece la pena una vez vas cogiendo el ritmo. Para encontrar el tuyo puedes consultar en webs como EcoagricultorGrupo a Grupo o,  La Colmena que dice Sí, o simplemente googlear “grupos de consumo en (donde vivas)” y empezar a  tirar del hilo…

19. Opta por restaurantes ecológicos cuando salgas a cenar

Cada vez  hay más negocios que también optan por el producto ecológico, de temporada y   de proximidad. Valoremos su esfuerzo y consumamos en ellos también cuando queremos salir fuera y socializar. 

20. Educa a tus pequeños. 

Explícales también a ellos, de forma que lo entiendan lo que vas aprendiendo,  porque ya no comprás tanto en el supermercado y porque en invierno no comemos lo mismo que en verano, o a la inversa. 

Como ves, es un camino en el que hay que empezar a andar YA, porque puede resultar un poco largo, en función de tu interés y motivación por ello.

Estas son solo acciones que nosotros estamos aplicando, pero hay muchas más, nos encantaría saber las que tú practicas!

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