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Consumo responsable

Consumo consciente y responsable. Eres climariano?

La producción ecológica no sirve de nada sinó se cambia la forma de consumir. Estamos frente una transformación tan grande que comprar con criterios de sostenibilidad y cambiar el modelo de alimentación, será imprescindible para sobrevivir en este planeta.

Los hábitos alimentarios de los países desarrollados se basan en un modelo que va mucho más allá de las necesidades reales requeridas para vivir:  el consumo excesivo de proteína animal, la comida procesada o el desperdicio de alimentos, son solo algunos de los ejemplos que lo avalan.

Párate a pensarlo, ponemos mucha  más atención al proceso de compra de un lavavajillas,  que al de nuestra ingesta diaria. 

¿Alguna vez has consultado en el súper,  si los ingredientes de esa ensalada envuelta en plásticos ruidosos, son de proximidad? Seguramente pocas veces, o nunca, ¿verdad? 

En cambio,vamos a analizar un poco lo que hacemos al comprar un electrodoméstico: 

Primero buscamos por internet las diferentes posbilidades donde compralo.

Una vez en la tienda, después de leer el típico cartel informativo que suelen ponerles encima, buscamos un vendedor para que nos aconseje, ¡claro! vamos a gastar mucho dinero en eso y queremos estar seguros de comprar calidad a buen precio. A veces ya compramos, otras lo acabamos de pensar.

Además, pasa algo muy curioso, en la mayoría de los casos,   el dependiente no te suele aconsejar que compres  la marca blanca. Su menor precio no compensa su menor calidad.   En cambio, en el supermercado, si, allí compramos sus marcas blancas porque nos guiamos por su precio.

Pero, ¿por qué son más baratas?, ¿Nos preguntamos cuánto recibe un  agricultor por este producto? 

Y, ya que estamos, planteémonos  otra pregunta: ¿cual es el precio de una mala alimentación, de la contaminación o del cambio climático? 

Naciones Unidas ya lleva tiempo diciendo que estamos llegando a un punto de no retorno,  y que NO estamos logrando los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

¿No crees que el precio que paga el planeta y que pagarán las generaciones futuras es todavía más alto?

Diferencias entre consumo consciente y  responsable. 

Tenemos que concienciarnos que puede llegar el dia en que se nos exigirá que cambiemos nuestros hábitos alimentarios.  De hecho en Alemania, se está debatiendo si elevar a un 21% el Iva de la carne de ternera, que actualmente se consume al 7%.

Es posible que de entrada,  esta no sea la mejor manera, hay que educar primero, pero no deja de ser un indicio de que hay preocupación por la enorme cantidad  de recursos que implica la ganaderia. Disminuir la ingesta de carne de vacuno, por ejemplo, con una huella hídrica mucho más alta que la del cerdo o la del pollo,   ya no solo se trata de condenar el maltrato animal, sinó que también,  de proteger al medio ambiente.

Un consumo consciente, básicamente significa saber qué estás comprando  y representa el punto de partida para consumir de forma responsable. Para ello se tienen en cuenta factores como la proximidad, su sistema de producción, los recursos que se consumen para ello, el tipo de embalaje o envase con que se presenta,  su distribución, o si se vende a través de redes de comercio justo. 

Obtener toda esta información nos otorga mucho poder como consumidores e incrementa exponencialmente nuestra  capacidad de discriminación a la hora de elegir el producto a comprar. 

A partir de aquí entra en juego nuestra responsabilidad como consumidores.

Un consumo responsable, significa hacer uso de este poder para disminuir la contaminación, ralentizar el cambio climático o ayudar a las empresas con programas de RSC, o que sepamos que aplican buenas prácticas en ese sentido.

Suena a utopía ¿verdad? Pues aquí está el error: Debería sonar a desafío.

Aquí os dejamos un pequeño cuadro de actuación, para empezar a practicar.

Tomar conciencia de         Acción responsable
Dónde  se produce → Comprar el más próximo para disminuir la huella ecológica.
Cómo se produce   → Comprar el que garantice buenas prácticas ambientales.
Cuánto comprar   → Si perece poco, sino, en envases lo mas grandes posibles.
Donde lo compro     → Cerca de casa si puedo ir andando mejor.
A quien lo compro →   Intentar favorecer economías familiares.
Su presentación     → Comprar el que menos residuo genere y envases reusables.
La temporada → Aprende a identificar qué productos se dan y cuales no

Que significa ser climariano?

Si hacemos una rápida incursión  en los orígenes de este nuevo término, vemos que el New York Times lo registró por primera vez en 2015, en su diccionario de nuevos términos para comida. En él aparece en inglés y lo escriben así: climatarian.  

Escrito de la misma manera, ya aparece también en el Cambridge Dictionary,  con una definición un tanto diferente que la del NY Times, pero con un mismo enfoque. 

Para la comunidad hispanoparlante,  Fundeu ha regulado el término en español como climariano, definiéndolo como: «Aquel que elige lo que come en función de si esto es respetuoso con el medioambiente”.  

Entonces, un  climariano, comerá menos carne para reducir la huella hidrica y no comprará esa ensalada presentada en bolsas de plástico de un solo uso. 

Así que resumiendo, es otra manera para definir, aquellos que toman conciencia, y luego, consumen de forma responsable.  

Es tener  tener presente que los recursos naturales tienen un límite y que el acto de comprar es un acto reivindicativo.

Es tener presente que no hay un planeta B.  

La Ley de las 7 R. 
Reflexionar, para tomar conciencia y elegir prácticas más sostenibles en el día a día.
Rechazar productos inecessarios y/o que sean claramente insostenibles.
Reducir los volúmenes de compra para reducir residuos.
Reutilizar todo aquello que podamos hasta que ya no sirva.
Reciclar nuestros desechos y depositarlos correctamente en el contenedor.
Redistribuir los recursos para que haya una repartición más equitativa.
Reclamar y exigir más educación y más compromiso de las instituciones públicas.

¿Si compro productos Bio en el súper soy un consumidor responsable?

Sin duda es una buena notícia que los datos de consumo de productos ecológicos vayan en aumento.

De ello deducimos dos cosas: que estamos tomando conciencia al respecto y que nos resulta más fácil llegar a este tipo de producto.

Ya nos hemos dado cuenta que las grandes marcas y cadenas de distribución han puesto sus ojos  en la alimentación ecológica. Ellos lo ven como un segmento de mercado y aprovechan la ocasión para hacerse un lavado de imagen verde, o greenwashing, ante los consumidores. 

Ahora, ya no hay súper que no tenga su sección Bio, con productos certificados, aunque sea a precios que como mínimo doblan los de la comida convencional. 

Esta nueva realidad,  a priori, resulta atractiva porque lo podemos ver como una oportunidad para que se difundan más rapidamente los valores y beneficios de la producción ecológica.

Sin embargo,  el modelo de supermercado en sí mismo, desde las bases ecologistas, no se considera  un modelo sostenible ni ecológico. 

Según Charo Morán, responsable de consumo de Ecologistas en Acción, aunque se vendan productos certificados con el sello ecológico, el modelo de consumo que fomentan,  se olvida de la proximidad, del producto de temporada, del consumo responsable y del comercio justo, además  de desechar comida en buen estado y potenciar el uso del coche hacia las grandes superficies, fomentando un consumo acrítico, compulsivo, con explotación, etc”  

También hay que tener en cuenta otro de los aspectos amenazadores de esta situación: Los pequeños comerciantes de tiendas ecológicas que llevan años viviendo de ellas y trabajando para la difusión de estos valores,  se verán abocados a la desaparición, tal como pasó hace 25 años con las pequeñas tiendas de conveniencia y los ultramarinos

Entonces, ¿Cómo llegar a los productos ecológicos de una manera ecológica? 

Para los sectores más comprometidos, el reto actual reside en crear un modelo de consumo que incluya todos los valores de sostenibilidad, pero que sea cómodo y práctico  para las familias.

Para ello hay que  hacer frente a las limitaciones de tiempo y a nuestros “malos” hábitos de consumo.                                                                                                        

En el supermercado lo tenemos todo a mano, tenemos parking fácil y encontramos buenos precios. 

Han sido listos, han encontrado la fórmula perfecta y es por eso  que tienen una cuota de mercado de cerca del 70%, en las ventas de alimentación diaria. 

Así que empezar por el supermercado es una manera fácil y rápida de ir probando los beneficios del consumo ecológico,  pero de las más caras, además de las ya comentadas contraindicaciones. 

Solo aquel que entiende la sostenibilidad, como la única manera de no cargarnos el planeta, hace el esfuerzo para adaptar todo su modus vivendi a ello. Así que un cambio de paradigma de consumo conlleva un esfuerzo,  no vamos a decir que no. Pero no te decimos que va a ser fácil, te decimos que merecerá la pena!

A continuación te damos una relación de puntos de venta y maneras de acceder  a los alimentos ecológicos. 

Están  ordenados de mayor a menor, según su  precio y su comodidad para encontrarlos.

Supermercados  generalistas.                    Mercados cooperativos Herbolarios y tiendas especializadas.       Mercados de abastos del barri Supermercados orgánicos.                          Grupos de consumo Tiendas a granel                                           Productores cercanos Tiendas on-line                                            Cultivo propio

Restaurantes:  A éstos los ponemos a parte ya que no entran en la lista para hacer la compra diaria de comida para una casa, pero no nos los podemos dejar porque cada vez hay más negocios que se decantan por esta opción, sobretodo en las grandes ciudades.

Según Toni Lodeiro,  experto y divulgador en temas de consumo y sostenibilidad,  “Un modelo de consumo que solo lo practica una minoría no llega a ser un motor de cambio.  El acierto está en la profesionalización y la diversidad de modelos, según la madurez y las necesidades que  presente cada territorio” 

Os recomendamos la lectura de sus artículos,   El tamaño sí que  importa, donde nos lanza la idea que  los supermercados cooperativos podrían ser la alternativa a los supermercados convencionales, y Modelo Ideal de Consumo Alimentario,  donde analiza las diferentes formas de comercio alimentario cooperativista.

Otros términos: Consumo solidario  y comercio justo

Esta idea de consumo no recae tanto en el producto, sino en las personas:  En la calidad de las condiciones laborales de las personas que participan de su producción y en que se pague un precio justo por aquello que se obtiene.  

Esta práctica favorece el acercamiento entre productor y el consumidor final y tiene como objetivo eliminar las mediaciones que elevan los precios para unos y reducen los beneficios para otros.  Se trata de pagar y ganar lo justo. A su vez, contribuye a que surjan nuevas alternativas de vida y a un desarrollo más sostenible basado en la soberanía alimentaria.

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